Lo vi en la noche, estaba en un pedestal, listo para ser descubierto a la luz del día. No he vuelto. No quiero decepcionar a mi imaginación. Oculto es mejor.
Se fue. Hace meses se envolvió en la tela que ella misma fabricó. Cada semana, a través de la membrana traslúcida creíamos notar cambios. Anhelábamos ver el resultado de la transformación. Hoy el capullo amaneció roto. No la vimos.